Rubén Tovar Bordón


Director y Fundador de Terapia en Casa

Rubén es Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Experto en Psicopatología por la UNED. Tiene un Master en Psicología Clínica, Legal y Forense por la Universidad Complutense de Madrid. Es Psicólogo Sanitario Homologado con nº de colegiado: M-21782. Cuenta con más de 10 años de experiencia en terapia con adultos, adolescentes, personas con discapacidad de todas las edades, familias y en el área de violencia. Entre otras de sus colaboraciones, es miembro de la Asociación Phoenix 7.

Todos en la vida pasamos por momentos malos. A veces, pensamos que lo mejor es intentar superarlo nosotros mismos. Yo, antes de ser psicólogo, pensaba que esa era la forma adecuada; luego, me di cuenta de que no.

Cuando estamos mal no tenemos que callarnos e intentar superarlo ‘porque sí’. Tenemos que llorar, tenemos que pedir ayuda y tenemos que contar lo que nos ocurre.

Nuestros amigos y familiares siempre estarán ahí para escucharnos y, aunque nos ayuden, a veces no pueden llegar al fondo de lo que nos pasa. Para esto es necesaria la figura del psicólogo: él o ella será esa persona que te guiará y compartirá ese duro camino contigo, hasta que juntos lleguen a encontrar la solución.

“La mejor satisfacción de mi profesión, es que mis pacientes me den el privilegio de poder ser su compañero de viaje en esta dura travesía”

Cualquier proceso que estés pasando ya resulta duro en sí mismo. Si estás leyendo estas líneas quiere decir que estás muy cerca de dar el paso correcto: pedir ayuda. Nosotros haremos que, dentro de lo incómodo, este proceso de dar solución a tus problemas sea lo más sencillo para ti.

Sandra Piña Gómez


Psicóloga online Sandra Piña Gómez
Psicóloga Colaboradora de Terapia en Casa

Sandra es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (nº de colegiado: M-22062). Tiene un master en Psicología Forense por el ISEP (Instituto Superior de Estudios Piscológicos). Cuenta con más de 10 años de experiencia laboral como psicóloga.

La psicoterapia no es sólo para cuando una persona ‘ha tocado fondo’, tal y como cree mucha gente. Hacer terapia también sirve para que nos conozcamos mejor a nosotros mismos.

Si una persona consigue conocerse mejor a sí misma: esas pequeñas cosas, a las que se debe enfrentar en su día a día y que se van acumulando en forma de gotas en su ‘vaso emocional’, no llegarán nunca al punto de hacerlo desbordar. Esto no quiere decir que los problemas desaparecerán, si no que aprenderemos a gestionarlos de un modo más adecuado para nosotros.

La finalidad de hacer terapia psicológica no es ayudarnos cuando hemos tocado fondo, sino evitar que lo toquemos.

Luis Lucio


Psicólogo online Luis Lucio Lobato Rincón
Psicólogo Colaborador de Terapia en Casa

Luis es licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (nº de colegiado: M-25873). Tiene un master de especialiazción en Psicología Clínica y de la Salud y un Postgrado en Neurociencia por la Universidad Autónoma de Madrid. Cuenta con más de 10 años de experiencia laboral como psicólogo.

A veces no parece haber salida y el horizonte es pesimista, pero nuestra experiencia en el campo de la psicología nos indica que en multitud de ocasiones el ‘temido dragón’ no es tan furioso, ni tan grande y le podemos vencer.

En muchas ocasiones, el objetivo de la terapia psicológica será el cambio, pues está demostrado que las personas pueden cambiar a cualquier edad. En otras ocasiones, el objetivo será poder aceptar aquellos aspectos o situaciones que no podemos controlar.

César Benegas


Psicólogo online César Benegas Bautista
Psicólogo Colaborador de Terapia en Casa

César es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid (nº de colegiado: M-22317). Actualmente está cursando un master de Gerontología y está especializado en tratar con víctimas de violencia de género. Cuenta con más de 10 años de experiencia laboral como psicólogo.

Hace unos años tuve en mi consulta de psicología a una persona decidida a morir. Lo tenía claro: el cómo, el cuándo y lo que creía que lograría con ello.

Le di la enhorabuena. No es fácil encontrar personas tan decididas y meticulosas; tan entregadas a una tarea. Estreché su mano y le acompañé a la puerta. Entonces le hice una pregunta: “si pudieras poner toda esa energía, pasión y entusiasmo que has mostrado, en encontrar un motivo, un único motivo, para un día más… ¿Qué harías?"

Regresamos al despacho. Tras unos momentos de silencio me dijo: "aprendería algo, no sé… creo que cuidar de un animal".

Ese animal es, a día de hoy, su amigo peludo. Nuestro amigo de ante descubrió algo: la vida no es lo que nos pasa, es lo que nos decimos que pasa (que decía el bueno de Epícteto).

Si nos decimos ‘no puedo más’: no podremos más. Si existe la posibilidad de que podamos más: ahí seguiremos. Pero, si descubrimos el verdadero sentido de seguir: ¿Qué sucederá?