El día Mundial para la Prevención del Suicidio es organizado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de crear conciencia, prevenir y desestigmatizar una realidad como es la del suicidio.
La OMS define el suicidio como “un acto deliberadamente iniciado y realizado por una persona en pleno conocimiento o expectativa de su desenlace fatal”. El suicidio es un problema complejo de salud pública donde intervienen factores psicológicos, socio-económicos, biológicos, culturales y ambientales.

Según la OMS algunos datos relevantes son:
- Cada año se suicidan cerca de 700.000 personas, siendo la primera causa de muerte en España; la cuarta entre los jóvenes de 15 a 19 años.
- Por cada suicidio consumado hay muchas tentativas de suicidio. En la población general un intento no consumado es el factor individual de riesgo más importante.
- El 77% de los suicidios se producen en países de ingresos medio-bajo.
- Desde la pandemia de la COVID-19 cada vez más personas han experimentado pérdida, sufrimiento y estrés y el índice de conductas autolíticas ha aumentado.
Centrarse en la prevención del suicidio, así como en el tratamiento adecuado, es especialmente importante para promover la toma de conciencia y ofrecer esperanza. Acercarse a los seres queridos por su salud mental y su bienestar podría salvarles la vida. Pero para ello se necesita de una estrategia de prevención integral y multisectorial.
Mitos vs Realidad
Existen algunos mitos sobre el suicidio que es importante eliminar:
–“La persona que realmente quiere acabar con su vida no avisa”.
Falso. Muchas personas avisan de sus intenciones aunque no sean de forma verbal y concreta (aislamiento, petición de ayuda que no se han logrado)
–“Los que se suicidan son egoístas o valientes”.
Falso. La conducta suicida no es ni valiente ni egoísta. Se vincula más a un sufrimiento muy intenso y profundo.
–“Hablar sobre el suicidio incita a hacerlo”.
Mito. Hablar sobre el suicidio puede hacer que la persona busque ayuda y medite sobre el porqué de su propósito autolítico y busque nuevas vías de afrontamiento y tenga esperanza por la vida.
-“La persona suicida tiene que echarle ganas a la vida”.
Falso. El sufrimiento emocional no es algo voluntario ni se soluciona solo con “echarle ganas o ser positivo”, se requiere un equipo multiprofesional que le ayude a superarlo.
El abordar la complejidad de las conductas suicidas comienza por identificar los factores de riesgo y de protección, así como las señales de alerta.
Grupos de riesgo
La relación entre el suicidio y los trastornos mentales (predominantemente el consumo de sustancias y de alcohol y la depresión) se ha documentado en multitud de países, así como en situaciones de crisis donde se actúa de forma impulsiva al pensar que no existe posibilidad de afrontarlas (problemas económicos, rupturas de relación, enfermedades crónicas, experiencias violentas y abusivas, catástrofes, aislamiento crónico). Además las tasas de conductas autolíticas o suicidio son más elevadas entre los grupos vulnerables y discriminados. Sin embargo, cada persona vive una realidad concreta que hay que analizar individualmente para ayudarle en función de la etapa por la que está pasando y evitar conductas de este tipo.
Factores de protección
Entre los factores protectores encontramos el mantener relaciones personales sólidas y satisfactorias, creencias religiosas o espirituales, desarrollo de habilidades de inteligencia emocional y de estrategias de afrontamiento, fomento de la resiliencia, prácticas de bienestar, mantenimiento de rutinas de vida, autorregulación emocional saludable.
Señales de alerta
No siempre se puede saber si una persona de nuestro entorno cercano está pensando en el suicidio, pero existen algunas señales que alerta que nos pueden ayudar a estar atentos:
- Habla acerca del suicidio, o expresar frases como «desearía no haber nacido», «quisiera estar muerto», o similares.
- Intenta obtener medios para hacer efectivo el suicidio.
- Retraimiento extremo.
- Cambios de humor.
- Preocupación por la muerte.
- Sentir impotencia y desesperanza ante una situación.
- Abuso de alcohol y drogas.
- Cambios en la rutina normal.
- Hacer cosas autodestructivas e imprudentes.
- Despedirse de las personas como si fuera a ser definitivo.
Si observa algunas o varias de estas señales, trata de hablar con la persona, ofrécele tu ayuda y anímala a pedir ayuda a profesionales.
En España está operativo 24 horas y 7 días a la semana el Teléfono de la Esperanza (717 00 37 17), donde dan orientación acerca de este tema tan sensible.
Según la OMS, las estrategias más eficaces para prevenir el suicidio son:
- Restricción del acceso a sustancias tóxicas y armas de fuego.
- Identificación temprana y tratamiento de las personas que sufren trastornos mentales como la depresión y que consumen alcohol y sustancias tóxicas.
- Mejora del acceso a los servicios de salud y la asistencia social.
- Cobertura responsable de las noticias sobre suicidios en los medios de comunicación, evitando el sensacionalismo.
- Evitar la estigmatización de quienes buscan ayuda por comportamientos suicidas o por problemas de salud mental y apoyar a quienes han perdido a sus seres queridos por suicidio.
La prevención del suicidio exige un enfoque innovador, integral y multisectorial, con la participación tanto del sector de la salud como el de la educación, el mundo laboral, la policía, la justicia, la religión, el derecho, la política y los medios de comunicación.

¿Qué podemos hacer?
Cuando aparecen ideas de muerte o conductas de riesgo, es necesario adoptar medidas de seguridad: retirar cualquier medio disponible para hacerse daño, no dejar a la persona sola y buscar ayuda en los servicios de urgencias o en Emergencias 112.
Tenga en cuenta que:
- Nadie está solo: Es importante compartir con un amigo, familiar o terapeuta cualquier inquietud al respecto, ya que es aconsejable no mantener en secreto los pensamientos sobre el suicidio. Permanezca acompañado hasta que los pensamientos sobre el suicidio disminuyan.
- Los pensamientos suicidas normalmente están asociados con problemas que pueden resolverse. Si no se le ocurre ninguna solución, no significa que no haya soluciones, sino que ahora no es capaz de verlas.
- Las crisis de suicidio suelen ser pasajeras. Aunque ahora usted sienta o perciba en su familiar/amigo que su abatimiento no va a terminar, es importante reconocer que las crisis no son permanentes.
- Muchas personas que alguna vez han pensado en suicidarse, en realidad no querían morir sino acabar con el sufrimiento. Por eso están contentas de no haberlo hecho una vez que el sufrimiento ha pasado.
- Los problemas rara vez son tan graves como parecen a primera vista. Las cosas que ahora parecen insuperables, con el tiempo, serán seguramente menos graves y más controlables.
- Las razones para vivir ayudan a superar momentos difíciles. Piense o facilite que su familiar/amigo repare en las cosas que le han sostenido en los momentos difíciles: familia, aficiones, proyectos de futuro.
Por último, tanto la OMS como la IASP recomiendan la realización de una terapia adecuada, aplicar medidas de seguimiento y aplicar las medidas preventivas necesarias para reducir riesgos. Los psicólogos podemos ayudar a quienes piensan en el suicidio o en conductas dañinas, y a familiares, compañeros de trabajo, amigos para darles las clave para detectar y dar apoyo como miembros importantes en la prevención. Si sientes que no hay salida, o alguna persona cercana se encuentra así, pídenos ayuda cuanto antes. Como hemos dicho durante la entrada, la prevención puede salvar una vida.
Si quieres saber más:
· Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) (Página en inglés)
https://www.iasp.info/wspd2021/
· Asociación de supervivientes de una muerte por suicidio. Grupos de ayuda
http://www.suicidioprevencion.com/
· Aula de Pacientes. Portal de Salud de Castilla y León. Asociaciones de Teléfono de la Esperanza (Tienen teléfono de crisis 24 horas en las principales poblaciones españolas)
https://telefonodelaesperanza.org/
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