¿Alguna vez te lo habías preguntado?
Tener pareja no nos asegura que todo vaya a estar bien siempre. Cuando decidimos compartir lo más importante de nuestra vida con otra persona, las intenciones son buenas, las expectativas son positivas y los sueños y planes de futuro suelen ser alentadores. Pero en ocasiones, es posible que nos encontremos en una situación de conflicto o problema de pareja que se extiende en el tiempo y que, aunque lo intentemos, no sabemos cómo afrontar. En estas situaciones, todas las intenciones del principio se empiezan a volver turbias… Y es momento de plantearse una ayuda externa: la terapia de pareja.

Ejemplos de algunos problemas de pareja pueden ser cuando las discusiones se dan frecuentemente, cuando no se respetan los acuerdos, cuando sentimos incomodidad o ansiedad la mayor parte del tiempo, cuando vemos que ya no tenemos la misma ilusión que antes, etc. En definitiva, cuando hay aspectos que pesan, que son importantes y que hay que resolver, pues nos impiden sentirnos a gusto y felices. Y, a la vez, seguimos valorando muchos otros aspectos positivos que siguen presentes.
En estas situaciones es posible que nos planteemos acudir a terapia de pareja para resolver o aclarar esos conflictos, para recuperar aquello por lo que elegimos a esa persona y de lo que sabemos que podemos disfrutar.
¿Cuándo puede ser más efectiva la terapia de pareja?
Desde la terapia de pareja se trabaja en función de las necesidades de la pareja que acude, estudiando la problemática y haciendo previamente un análisis de la realidad. En base a conocimientos científicos, psicológicos y pedagógicos se disponen unos recursos y herramientas con los que las personas implicadas trabajarán.
Hay diferentes aspectos de la relación que se pueden estar viendo afectados cuando acudimos a terapia de pareja, como pueden ser el amor o la atracción, la confianza, la comunicación, la sensación de felicidad y disfrute, la sexualidad, los acuerdos, los afectos y valoraciones… Todo esto se puede mirar y trabajar, pero sólo eso no es suficiente.
Para que la terapia de pareja sea efectiva, hay una serie de características importantes a tener en cuenta y aplicar:
- Ambas personas han de estar implicadas en las sesiones: ser conscientes de que hay aspectos que mirar y resolver en común, saber reconocer los propios errores y estar en disposición de realizar cambios para el bienestar de las dos personas.
- Comprometerse con el trabajo de terapia: puede parecer algo básico, pero es importante una reflexión profunda interna sobre si realmente queremos comprometernos con lo que se nos va a pedir en sesión. Acudir a terapia con una falta de compromiso camuflada no es coherente.
- Querer esforzarnos: aspectos que no hemos sabido resolver en pareja, difícilmente podrán resolverse con facilidad en terapia si no nos esforzamos personalmente en los trabajos requeridos. Puede que haya aspectos que nos cuesten, y habrá que salir de la “zona de confort” a la que estamos acostumbrados/as/es, que no es tan confortable por el simple hecho de que no nos está sirviendo. Preguntarnos si queremos ser capaces.
- Todo trabajo en pareja implica un trabajo personal: una pareja la formamos dos personas, con nuestros aspectos individuales y nuestra historia personal, por lo que es frecuente que tengamos que realizar también un trabajo sobre algún aspecto nuestro, si fuera necesario.
- Iniciativa: la autonomía personal es beneficiosa, también en el trabajo de pareja. Poner de nuestra parte y tener iniciativa se vuelve algo muy necesario ya que la pareja es cosa de dos.
- Si acudimos a terapia de pareja es porque queremos arreglar lo estropeado: por lo tanto, el objetivo general es de construir, de aprender a sumarnos de nuevo, de colaborar y co-crear. No continuar batallando para ver quién gana. Esto no funciona y si no lo dejamos a un lado, no tendrá ningún sentido.
- El objetivo final de la terapia es volver a estar bien: ya sea en pareja o por separado. No es estar juntos sobre todas las cosas, sino encontrar lo que necesitamos como personas para volver a estar en sintonía. A veces es posible construirlo juntos, pero en ocasiones hay una gran incompatibilidad que hay que saber mirar y aceptar.

Todos estos aspectos son importantes para que la terapia de pareja sea realmente efectiva. Al ser un asunto de dos personas, lo idóneo es que el trabajo sea común, tanto en cantidad como en calidad. Querer mejorar y superarse. El trabajo fundamental es de las dos personas implicadas.
Si tras leer este artículo piensas que quizás necesitéis terapia de pareja, podéis contactar con nosotros para que os ayudemos a resolver cualquier problemática o situación que queráis resolver. Siempre estaremos al otro lado para ayudaros.
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