¿Has pensado alguna vez si te duele la cabeza que probablemente sea un tumor, o que si sientes taquicardias o pinchazos es un ataque al corazón?
Estos pensamientos generan mucho malestar y la necesidad de revisar los síntomas por si cumplo con esa patología. Y eso es lo que llamamos hipocondría.
Las características básicas son la PREOCUPACIÓN y el MIEDO de tener una enfermedad grave o poder sufrirla (yo o mi entorno). Ante sensaciones corporales se genera una interpretación errónea que lleva a buscar información o una consulta médica. Cuando con frecuencia se descarta alguna enfermedad, eso genera alivio, ¿verdad? Pero es temporal, porque volvemos a preocuparnos en poco tiempo y así nos metemos en un círculo vicioso del que es difícil salir.
En este punto podemos usar dos estrategias, o comprobación o seguridad, es decir: o evito pruebas, o voy al médico de forma constante.

¿Cómo puedo saber si me está ocurriendo?
- ¿En los últimos meses estás más preocupado con la idea de tener una enfermedad grave debido a síntomas corporales?
- ¿Esa preocupación te genera angustia y no puedes dejar de pensarlo?
- ¿Sacas conclusiones infundadas de esas sensaciones corporales?
- ¿Crees que esta preocupación ha tenido un impacto negativo en todos los ámbitos de tu vida, familiar, social o laboral?
- ¿Te examinas todo el rato o has llegado a autodiagnosticarte?
- Cuando te dan el diagnóstico, ¿no te convence y sigues buscando otras opciones?
- ¿Necesitas que te tranquilicen todo el rato?
Cuando tenemos esos ‘runrún’ necesitamos buscar información que prueben o no esos miedos que tenemos, ahí entramos en “sesgo de autoconfirmación”, donde tendemos a buscar solo los datos que confirmen lo que nosotros pensamos previamente. Es decir, si me duele el pecho y tengo miedo de que sea un infarto de miocardio, seguramente ese será el término de búsqueda que utilice y mi atención se irá a aquellos síntomas que tengo y que puedan confirmar mis sospechas, o si vamos al médico y nos dice que puede ser una contracción muscular o síntomas de ansiedad pensaremos “el médico se equivoca, si es que ahora cualquier persona le da un título de medicina, seguro que mi caso es el más raro”, entre otros.
¿Pero por qué se produce?
Nuestro cuerpo experimenta continuamente cambios y oscilaciones de los que normalmente ni nos damos cuenta. Pero cuando empezamos a focalizar nuestra atención en cada cambio, acabaremos por ver algo y eso nos acabará preocupándonos. En la base de la hipocondría encontramos pensamientos distorsionados o erróneos que nos llevan a pensar que estamos enfermos cuando en realidad no lo estamos.
Existen diversas teorías para explicar el origen de este trastorno psicológico. Las más aceptadas son las de base cognitivo-conductual, según las cuales serían personas con una mayor sensibilidad para detectar señales corporales y una escasa tolerancia al malestar, es decir, amplifican sensaciones somáticas y las toleran peor. Al mismo tiempo, presentan una disociación entre los mecanismos racionales y emocionales.
Síntomas:
- Miedo desmedido y frecuente a problemas de salud o a enfermar. Por ejemplo, ante un dolor de cabeza pensar que puede ser un tumor cerebral o evitar ciertos sitios para evitar contagio.
- Te pones en lo peor cuando se trata de tu salud. Tiendes a ser aprensivo y catastrofista. Por ejemplo, ante una caída: una persona sin este trastorno pensaría que ha sido una caída y nada más; alguien que sufre hipocondría puede interpretarlo como que ese golpe ha generado un esguince o rotura.
- Cuando escuchas o lees sobre un síntoma empiezas a notar algo parecido a ello.
- Te autodiagnosticas y autoexaminas.
- Haces consultas continuas sobre el significado de los síntomas por internet.
- En algunas ocasiones no estás de acuerdo con tu médico y quieres profundizar más, aunque las pruebas muestren que todo está bien. Esto te lleva a pensar que el médico se equivoca o que necesitan más análisis para sacar pruebas concluyentes.
- Tienes la capacidad de describir los síntomas con extrema minuciosidad.
- Sufres de ansiedad. Muchos de los síntomas físicos de la ansiedad (taquicardias, presión en el pecho, sudoración, mareos) no suelen relacionarse con la misma ansiedad sino con señales de que las personas que la sufren están gravemente enfermas.
- Estos síntomas duran más de 6 meses.

¿Hay tratamiento?
Por supuesto. Algunos consejos que podemos tener en cuenta a nivel general son:
- Identifica las sensaciones, síntomas, situaciones o pensamientos que desencadenan episodios de hipocondría. Poder identificarlos, aceptarlos y afrontarlos disminuye el malestar y nos permite tomar el control de nuestra vida.
- No evites tus pensamientos, ya que cuanto más evitamos con más fuerza e intrusión reaparecen.
- Haz actividades que te hagan sentir bien, aficiones, pasa más tiempo con tus seres sociales, practica la meditación o atención plena, escritura creativa para desahogo emocional, practica deporte, pasa tiempo de calidad y de autocuidado, para disminuir los niveles de cortisol (la famosa ‘hormona del estrés’) y liberar endorfinas.
- Evitar acaparar todas las conversaciones con temas de enfermedades, medicina o diagnósticos, amplia temas de conversación.
- No busques en internet continuamente diagnósticos, aunque sientas que es la única forma de soportar el malestar ya que, como hemos visto, ocurre lo contrario, cronificamos el malestar.
- Discute tus pensamientos y busca pensamientos alternativos que te generan sensaciones más placenteras. Por ejemplo, ante una preocupación excesiva por una posible enfermedad grave, reflexionar sobre lo que está en nuestra mano para tratarlo y lo que no.
- Relativiza, utiliza el humor en tu día a día para disminuir el sufrimiento y desdramatizar.
Dentro del tratamiento psicológico, en la Terapia Cognitivo-Conductual encontramos diferentes técnicas y herramientas que podemos trabajar para disminuir el malestar emocional. Entre ellos encontramos técnicas de relajación, de reestructuración cognitiva y entrenamiento en asertividad.
Así mismo, desde las terapias de tercera generación como es la Terapia de Aceptación y Compromiso te podremos ayudar a no luchar contra los síntomas y reaccionar de forma menos radical a las sensaciones físicas.
Estas terapias las podemos complementar con realidad aumentada o con medicación, si los síntomas de ansiedad son muy incapacitantes.
Además, el apoyo social y familiar va a ser fundamental en este tratamiento. Es importante afrontar el problema para mejorar tu salud y vivir.
Si piensas que tú o algún ser querido puede necesitar ayuda para manejar la hipocondría, no lo tomes a broma, es algo que genera sufrimiento, así que queremos que sepas que podéis contar con nosotros siempre que nos necesitéis. Estaremos al otro lado para escucharos y ayudaros a encontrar soluciones.
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