Terapia en casa

Sexualidad

Por Laura Cruz Martínez, Terapeuta de pareja y sexóloga de terapiaencasa.es

¿En qué pensamos cuando escuchamos esta palabra? ¿Qué nos viene a la cabeza?

Generalmente, debido a aspectos culturales, esta palabra nos remite al sexo, a las relaciones sexuales, a los genitales… ¿Pero esta definición así estaría completa? ¡Veamos!

La palabra «sexo»

Por «sexo» solemos entender «relaciones o prácticas sexuales entre dos o más personas”.

¡Pues aquí está el error! Ya que realmente, esta palabra denota el sexo biológico*. Este se nos asigna al nacer según nuestro cuerpo tenga un pene o una vulva (que no vagina**). Su aplicación suele indicar la diferenciación entre el binarismo hombre – mujer.

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Aquí, cabe señalar que no únicamente existe un sexo biológico masculino (que culturalmente corresponde a un pene) y un sexo biológico femenino (que culturalmente corresponde a una vulva), sino que existen muchos más cuerpos que no entran en esta categorización binaria cultural y que son perfectamente igual de naturales y VÁLIDOS. Las personas cuyo cuerpo no se corresponde completamente con este binarismo, tienen un sexo biológico llamado intersexual.

Genitales

Los genitales corresponden a nuestros órganos sexuales externos, o sea, vulva y pene (con sus diferentes zonas), y suelen tener un papel importante en las prácticas sexuales. Es bien cierto que son partes que, estimuladas adecuadamente en una situación propicia, nos producen mucho placer sensorial, pero no son las únicas. El abanico de posibilidades es tan extenso como nuestro mapa corporal.

Pero entonces, ¿qué es sexualidad?

Desde la sexología, ponemos mucho énfasis en el concepto de sexualidad porque es el primer paso para empezar a normalizar algo más este aspecto de nuestras vidas. El conocimiento nos hace libres, y conocer verdaderamente qué engloba la sexualidad humana nos aporta una gran riqueza, un poder de decisión consciente y la eliminación de muchas ideas erróneas y limitantes.

El concepto de sexualidad es muy amplio. Tanto, como la salud integral de las personas, que atiende a factores corporales, mentales, sociales, espirituales… Si la sexualidad nos falta (entendiendo una sexualidad que deseamos y que nos hace bien), no nos vamos a morir, pero sí es posible que nos podamos deteriorar… Porque las personas somos seres sexuados/as, lo que quiere decir que tenemos capacidad de dar y de recibir placer, siempre que elijamos hacerlo, claro está, y esto será así a lo largo de toda nuestra vida. La sexualidad nos acompañará a lo largo de todas nuestras etapas, estando presente en mayor o menor grado.

Por lo tanto, la sexualidad está muy relacionada e influenciada por muchos factores. Por factores físicos como son los cromosomas, las hormonas, la fisionomía y fisiología, la anatomía… Así, en función del cuerpo con el que hayamos nacido y con el que vamos a crecer y madurar, las personas seremos interpretadas, clasificadas (primero) y tratadas (después) de una manera u otra en nuestra sociedad, en función del género que se asigne a nuestros genitales. Y por lo tanto, nuestras vivencias y experiencias… dependerán en gran medida de esa clasificación.

Otra gran influencia sobre el desarrollo sexual de las personas es el factor psicológico. En este se comprenden todas las ideas y pensamientos que podemos tener con respecto a la sexualidad, nuestras actitudes, expectativas, deseos, fantasías y miedos (nuestros conocimientos y experiencias marcan mucho todo esto), las conductas sociales que conocemos y sus consecuencias, los estereotipos de conducta…

Los factores socio-culturales también influyen enormemente en el proceso de sexuación de las personas, y nos indican que hay unos modelos sociales de comportamiento que debemos seguir (como respetar un no, tener relaciones sexuales consentidas), unas normas sociales que debemos respetar (como evitar ir sin ropa por la calle), unos roles de género*** existentes (cómo se supone que debe ser una chica y cómo se supone que debe ser un chico) y un concepto social de «normalidad» (que se categoriza binariamente entre «lo aceptado» y «lo no aceptado», «lo normal» y «lo raro», básicamente…).

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Y por último, si nos consideramos espirituales, buscaremos una coherencia en nuestra sexualidad con respecto a este tema. En este sentido, la norma social puede coincidir o no con nuestra filosofía espiritual, y cuanto mayor conocimiento tengamos, más libremente podremos decidir qué opciones y posibilidades queremos para nuestra persona y cuáles no.

La sexualidad, por tanto, es un concepto amplísimo, que engloba muchos aspectos. Sexualidad tiene que ver con cualquier parte del cuerpo erotizada. También tiene que ver con unos sentimientos, unas sensaciones, unos pensamientos, unas emociones… Con una comunicación, unos gestos, unos besos de cariño, un beso de amor, unas caricias, una mirada (con cualquier expresión erótica)… Y con un cerebro. ¿Un cerebro? Exacto, pues es el órgano sexual por excelencia. De éste parte todo: si sentimos miedo, indecisión, placer, culpa, alegría, deseo, preocupación… ha sido procesado por el cerebro y es éste quien va a establecer cómo funcionaremos en lo sexual, dándole esa forma determinada.

Como consecuencia, es importante la educación, el conocimiento sexual y afectivo, para que tengamos claros estos y otros conceptos y podamos ampliar y mejorar nuestro abanico (sin reducirnos a sólo «sexo», sino contemplando sexualidad), para elegir y optar libremente por aquello que mejor nos haga sentir y ser.

Si piensas que necesitas potenciar alguna áreas de tu sexualidad o alguna parte de la misma no funciona de la manera que esperas, para contactarme, escribe a: info@terapiaencasa.es o dale a contacto

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* Digamos que los diferentes aspectos que caracterizan la sexualidad de una persona no sólo se definen por el sexo biológico, sino también por la identidad, la orientación, la expresión, el cómo se interpretan e interiorizan los mensajes e influencias socio-culturales a lo largo de la vida, etc. A esto lo llamamos el «proceso de sexuación».

** Me parece importante subrayar que vulva y vagina no son lo mismo. Aún hoy hay mucha confusión con respecto a este tema. Son diferentes partes del cuerpo.

*** Los roles de género se refieren a características concretamente femeninas que se supone debemos adoptar las mujeres, y características concretamente masculinas que se supone debemos adoptar los hombres. Pero esto no suele coincidir con nuestra realidad. Si una persona está a gusto adoptando esos roles, perfecto. Pero si ocurre lo contrario, no debe sentirse mal por no adaptarse a ellos porque no tiene por qué, y sigue siendo tan válida con respecto a su identidad como sienta y desee.

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